Si lo hicieras más fácil,
si me dejás que te explique que nos encoge el mismo miedo,
tal vez nunca nos entenderíamos, por parecidos,
y eso, esa certeza de lo indefinido,
es un todo que prefiero y detesto,
mientras te observo,
e intento develarte con una mirada lacerante,
filosa como el canto de la hoja en la que te escribo.